miércoles, 13 de febrero de 2008

LA HIPNOSIS

LA HIPNOSIS

Introducción
Todos, en mayor o menor medida, hemos oído hablar de la hipnosis. Si preguntáramos a alguien si conoce o ha escuchado la palabra “hipnosis”, lo más seguro es que respondiera que sí, que la ha escuchado y la conoce, y si a continuación le preguntásemos si sabría decir qué es la hipnosis volvería a responder afirmativamente. Pero si después le pidiésemos que definiera el término hipnosis, y él aceptara definirlo, lo más probable sería que esta hipotética persona cometiera un error diciendo algo así como: “La hipnosis es estar profundamente dormido obedeciendo las órdenes que te dan durante ese sueño” u otras afirmaciones del mismo estilo.
Esta persona estaría cometiendo un error porque, para empezar, una persona hipnotizada no está profundamente dormida. De hecho hay quién afirma que en estado de hipnosis se está incluso más despierto que en el estado de vigilia normal, como veremos más adelante. Además, una persona hipnotizada no recibe órdenes (el hecho de estar hipnotizado no le convierte en un esclavo), sino sugestiones, sensaciones que le sugerirá el hipnotizador y que su sistema nervioso puede o no tomar por reales, porque ése es otro error que estaría cometiendo esta persona: decir que el hipnotizado “obedece”. Ésto no es así, el sujeto está hipnotizado pero no es imbécil, si se le pide (sugiere) que haga algo que no quiere hacer, no lo hará. También hay que señalar que el hecho de que el hipnotizado acepte las sugestiones del hipnotizador dependerá de la capacidad de aquél para ser hipnotizado, porque hay personas que son más “hipnotizables” que otras, como (repito) se verá más adelante. Por último, habría que señalar que la hipnosis no es exactamente sueño, según afirman algunos hipnólogos.
Planteadas estas cuestiones, podemos entrar en materia y conocer un poco más sobre la hipnosis: distintas definiciones de diferentes hipnólogos, orígenes de la hipnosis, sus carácterísticas y sus aplicaciones.

Qué es la hipnosis
Sería necesario (por no decir obligatorio) definir el tema de mi trabajo para saber en qué terrenos nos vamos a mover y a qué tipo de vocabulario nos vamos a referir. Lo cierto es que el concepto “hipnosis” es algo difícil de definir, tanto es así que incluso entre distintos hipnólogos existen diferentes definiciones sobre este término y se ha llegado a decir que existen tantas definiciones de “hipnosis” como hipnólogos.
Según José de Zor G. M., hipnólogo clínico y profesor de HISPAMAP (Sociedad Hispanoamericana de Psicología Aplicada), “la hipnosis es una técnica con la que conseguimos un estado psico-fisiológico diferente del estado de vigilia normal” que “se caracteriza por una gran sugestionabilidad”. Ésto es, afirma de Zor, “que la persona bajo hipnosis acepta como reales las sugestiones que le sugiere el hipnotizador (...), si le sugiere que tiene un calor, empezará a sentirlo”.
Los hipnólogos de la Escuela Superior de Hipnosis Clínica, sostienen que “se cree que la hipnosis” es un “estado fisiológico (...) dinámico” en el que se produce “una relación (...) entre paciente e hipnólogo, de manera que éste induce en el primero fenómenos psíquicos, somáticos y vegetativos”. Afirman además que la hipnosis “no es sugestión puesto que se puede hipnotizar sin ella, por ejemplo mirando un objeto luminoso”, y que “no es sueño”, porque “en el sueño casi todos los reflejos están inhibidos, mientras que en la hipnosis permanecen”.
En http://www.pnlnet.com/z/queeshipn.htm, una página dirigida por Ricardo Ros (Psicólogo Clínico) dedicada a hacer frente a los problemas tanto profesionales como personales, la definición que ofrecen de hipnosis es la siguiente: "La hipnosis es un sueño incompleto de tipo especial provocado artificialmente por medio de la sugestión, de acciones físicas y psíquicas, durante las cuales el sujeto obedece a las sugerencias del hipnotizador".
Carlos Scardulla (licenciado en Psicología en la UBA, donde fue docente), en una entrevista concedida a La Nación (un diario de Sudamérica), afirma que la hipnosis es “un estado de modificación de la conciencia” que “intenta generar una información positiva”.
Un conocido hipnólogo llamado Horacio Ruiz define la hipnosis como un estado de profunda relajación en el que se produce una disminución de las ondas cerebrales y una laxitud de los miembros.
A la hora de establecer una definición de “hipnosis” la RAE no encuentra mayor dificultad:
Hipnosis. 1. f. Estado producido por hipnotismo.
Puesto que no me he quedado demasiado contento con esta definición, he procedido a buscar “hipnotismo” en la web de la RAE:
Hipnotismo. 1. m. Med. Método para producir el sueño artificial, mediante influjo personal, o por aparatos adecuados.
Tras habernos hecho una idea general sobre lo que es la hipnosis, podemos proceder a conocer determinados aspectos acerca de ésta para entenderla un poco mejor.

Los orígenes de la hipnosis
Ya en la época de los egipcios, técnicas parecidas a la hipnosis eran utilizadas en los Templos del Sueño como herramientas médicas con fines curativos. De hecho, en el Templo de Imhotep existen jeroglíficos que muestran personas haciendo prácticas similares a la hipnosis.
No obstante, no empieza a ser utilizada de forma abierta hasta el siglo XVIII, cuando el austriaco Franz Anton Mesmer (1734-1815), doctorado en Medicina y Filosofía, elabora la teoría del magnetismo animal.
Mesmer, en la lectura de su tesis doctoral de Medicina de 1766 en la Universidad de Viena titulada “De planetarium Influxu”, explicó la influencia que ejercían los planetas en el ser humano. Esta tesis estaba inspirada en las teorías de Paracelso sobre la interrelación entre los cuerpos celestes y los humanos, y sostenía que existía un fluido en el cosmos que penetraba en los cuerpos y les daba unas propiedades magnéticas con las que irradiaban una fuerza (magnetismo animal) que podía tener unos fines terapéuticos. Con esto, Mesmer quiso demostrar que los cuerpos celestes ejercen una notable influencia en nuestra salud.
Los sistemas de curación que utilizaba Mesmer eran un tanto pintorescos. El más famoso de todos es el de la cubeta, el cual tuvo mucho éxito en la Francia del siglo XVIII. Consistía en, dentro de una cubeta de madera, colocar unas cuantas botellas con agua magnetizada y, por encima de ellas, más agua cargada de limas de hierro. De cada botella salía una barra de hierro, cuyos extremos tocaban uno el agua, y el otro acabado en punta a los enfermos. Los pacientes eran atados entre sí con una cuerda y después, al son de un piano entraba Mesmer con una barra de hierro con la que tocaba ligeramente a los pacientes. Finalmente ponía sus manos sobre ellos para curarles.
A veces, esta práctica no producía ningún resultado, pero otras generaba convulsiones y calores en los pacientes.
A pesar de todo, la Academia de Medicina de Francia decretó que no existía ninguna influencia magnética en las curaciones mesméricas.

Características de la hipnosis
José de Zor G.M. afirma que la hipnosis “no es un estado paranormal”, pero en ella pueden ocurrir “fenómenos” estudiados por la “parapsicología científica”. Por ejemplo, en estado de hipnosis el individuo hipnotizado puede retroceder en el tiempo y revivir hechos acontecidos en su pasado, pasando por la etapa de gestación y llegando hasta una posible vida anterior. Es lo que se llama hipnosis regresiva o regresión. Según afirma el Centro de Estudios Superiores de Terapia Regresiva, lo que se busca conseguir con esta terapia “es profundizar y escuchar los trasfondos de la mente intentando viajar a las vidas pasadas de las personas”, para que “el paciente pueda aprender a conocerse mejor y potenciar sus cualidades”.
En ocasiones se produce un fenómeno que denominamos dejá vu, en el que tenemos la sensación de estar viviendo algo que ya hemos vivido antes. Brian Weiss (jefe del Departamento de Psiquiatría del Hospital Monte Sinaí de Miami) explica que ésto se podría entender como una especie de regresión espontánea.
En cuanto a la información que se recoge a través del hipnotizado en una regresión, el psiquiatra José Miguel Gaona señala que la mayoría de las personas que llevan a cabo la terapia regresiva para revivir una vida pasada “escogen ser los protagonistas de historias muy interesantes situadas en el Antiguo Egipto, Roma, el Renacimiento,...”. Respecto a los falsos recuerdos Gaona dice que existen en muchísimos campos, como por ejemplo “en el campo de los abusos sexuales” u “otros muchos acontecimientos que muchas veces sólo han ocurrido en la mente de las personas”, y apunta que “aquellos que tienen estos falsos recuerdos, los viven realmente como si hubieran sido parte de su vida y no distinguen hasta qué punto son falsos”. Gaona también explica que “los falsos recuerdos se producen en una zona del cerebro totalmente distinta a la zona en la que se producen los recuerdos verdaderos”, por lo que piensa que “en un futuro muy próximo se podrá dilucidar con mucha efectividad cuáles son verdaderos y cuáles son falsos”, lo que será muy útil de cara a esclarecer los hechos en un juicio, por ejemplo.
También se han dado casos de personas que han llegado a hablar (durante el proceso hipnótico) en lenguas que nunca han estudiado. Este fenómeno se conoce como xenoglosia, y se produce porque el hipnotizado retrocede hasta una posible vida anterior en la que era otra persona y hablaba otra lengua. De Zor explica que ésto ocurre “porque en estado de hipnosis nuestra mente actúa bajo unos parámetros diferentes de los que comúnmente entendemos como espacio / tiempo”.
El periodista Ramos Perera, Presidente de la Sociedad Española de Parapsicología, afirma que en hipnosis se producen “endorfinas, que es una droga muy potente (en ocasiones cincuenta veces superior a la morfina)”, que “puede producir (...) curaciones”, con lo que se explicaría “por qué la gente se cura sin medicinas”.
Estar hipnotizado
Todos los hipnólogos afirman que cualquier persona puede ser hipnotizada siempre que lo quiera. Si el sujeto no está por la labor de dejarse hipnotizar no podrá ser hipnotizado, ya que para hipnotizar a alguien se requiere su colaboración con el hipnotizador. En relación a ésto, Horacio Ruiz dice que, al fin y al cabo, “toda hipnosis es autohipnosis”, porque el individuo decide si va a ser hipnotizado o no. Señala también que las personas con mayor capacidad mental de seguir las indicaciones del hipnotizador son más fáciles de hipnotizar. Además, Ricard Bru, hipnólogo diplomado en Psicología Clínica y director del Instituto Flashback de Málaga, señala que en los sujetos experimentados en el sometimiento a hipnosis el proceso es más rápido, porque tienen una preparación importante que hará más fácil la sesión.
El hipnólogo Horacio Ruiz explica que en hipnosis se relajan los músculos y la respiración, y el sistema nervioso autónomo no distingue los hechos imaginados de los hechos realmente vividos, por lo que ante un hecho imaginado sugerido por el hipnotizador, el sistema nervioso autónomo reacciona con la misma respuesta fisiológica con la que reaccionaría si ese hecho fuese real.
José de Zor G. M. afirma que durante el trance hipnótico el individuo se encuentra en un estado de alta sugestionabilidad. Este estado de sugestionabilidad tiene lugar “porque se produce una disociación entre el consciente y el inconsciente en nuestra actividad mental. (...) En hipnosis el individuo opera con su inconsciente, en el que disminuye la capacidad de raciocinio y auto-consciencia, y cualquier sugerencia por parte del hipnotizador será admitida como un hecho real”.
Para que un sujeto llegue a un trance hipnótico, debe pasar por varios estados. Primero pasará por un “estado letárgico”, afirma de Zor, donde “el sujeto relaja la musculatura de su cuerpo en general”. Después se llega al “estado cataléptico”, donde “la persona se relaja más” y su cuerpo puede llegar a experimentar una “rigidez total”. Finalmente llega el “estado sonambúlico, en el que el individuo es capaz de abrir los ojos sin salir del sueño hipnótico, aceptando todas las sugestiones que le imponga el hipnotizador”.
Los hipnólogos de la Escuela Superior de Hipnosis Clínica señalan algunas de las características que presentan los sujetos hipnotizados durante el proceso hipnótico: Se produce una “inexpresividad facial”, con una “mirada fija y vacía”. También tiene lugar una “pasividad motora y psíquica” y un “aumento de la sugestionabilidad”. El “ritmo respiratorio (...) y cardiaco” disminuyen, y “en el estado sonambúlico se produce una amnesia total”.
En la página dirigida por Ricardo Ros (http://www.pnlnet.com/z/queeshipn.htm) se explica que durante el proceso hipnótico se producen “alteraciones de nuestra postura en el mundo, concretadas por una disminución de las correlaciones con el mundo exterior”. También dicen que “en realidad, la hipnosis es lo más alejado del sueño” porque “la persona que está hipnotizada está más despierta y receptiva que en otros estados de la conciencia”.
Brian Weiss afirma que “cuando uno lee en estado de relajación un libro sin oír ruido alguno” está en cierto modo hipnotizado.
Ramiro Calle, profesor de yoga y fundador del Centro de Yoga y Orientalismo “Shadak”, cuenta que, aunque pudieran parecer similares, los estados de meditación del yoga y los estados de trance de la hipnosis tienen “muy pocos puntos en común”. “En la hipnosis se utilizan a veces técnicas como la relajación y la concentración, pero la hipnosis sigue un camino totalmente diferente a lo que son las técnicas de superación de la consciencia ordinaria del yoga”.
El hipnotizador puede hacer que el sujeto recuerde o no lo que ha sucedido durante el proceso hipnótico simplemente sugiriéndoselo: “Cuando salgas de este estado no te acordarás de nada”. En las horas posteriores el sujeto sí se puede acordar de lo que ha sucedido, aunque, según afirma Horacio Ruiz, la sensación que tendría el sujeto respecto a lo que ha pasado durante el estado de hipnosis sería similar a la sensación que se experimenta cuando se quiere decir una palabra que se tiene “en la punta de la lengua”, una palabra cuyo significado conocemos y sabemos pronunciar normalmente pero, por alguna razón, no sabemos pronunciar en un determinado momento.

Aplicaciones de la hipnosis
Según José de Zor G. M. la hipnosis puede “curar o mejorar enfermedades o las condiciones físicas o mentales de las personas”. Por ejemplo, se usa para extraer placas dentales sin que el paciente sienta dolor; o también para poner fin a una fobia o trauma que el paciente padece.
Guillermo Alonso, Jefe de Anestesiología del Hospital Arnau de Badalona, cuenta que la hipnosis también puede ser utilizada en las operaciones quirúrgicas en sustitución de la anestesia, por ejemplo es aplicable en operaciones de apendicitis o en las extracciones de quistes. Afirma que con la hipnosis se puede evitar el dolor, que no deja de ser una sensación subjetiva, o en cualquier caso hacerle frente con mayor eficacia. No obstante, Alonso hace notable la seguridad que ofrece la anestesia frente a la hipnosis, pues nada puede asegurar que un paciente que está siendo operado en estado hipnótico no se va a despertar en mitad de la operación.
La hipnosis también se utiliza para inducir amnesia o hiperamnesia, que es “útil en hipnoanálisis”, según la Escuela Superior de Hipnosis Clínica. También se usa para forzar “modificaciones en el sistema inmunitario”.
En http://www.pnlnet.com/z/queeshipn.htm se explica que la hipnosis no sólo sirve para aumentar la sugestionabilidad de una persona, sino también para aumentar su receptividad, y hacer así más fáciles futuras sesiones.
La hipnosis también forma parte de la vida cotidiana: la publicidad está deliberadamente creada con la intención de sumir al espectador en una especie de estado de trance para incitarle al consumo, o incluso para incitarle a votar. De hecho, en las elecciones presidenciales de EEUU en 2004, los colores, los sonidos, el tono y la cadencia de la voz entre otras cosas estaban pensados para que incitaran a los ciudadanos estadounidenses a votar.
Amador Cernuda, doctor en Psicología y Subdirector del Instituto Superior de Danza Alicia Alonso de la Universidad Rey Juan Carlos; ha sido el psicólogo del equipo de gimnasia de España en las últimas cuatro Olimpiadas, y utiliza la hipnosis en el mundo del deporte de élite en dos vertientes:

1) Como hipnosis en sí, favoreciendo el equilibrio y la concentración de los competidores.
2) Como herramienta para potenciar otros elementos. Por ejemplo, incrementando la autoestima, la visualización, mejorando las técnicas,...También la utiliza para corregir los errores del pasado mediante la regresión o incluso conocer cómo va a reaccionar el sujeto ante un estímulo que podría producirse en un futuro mediante la progresión.

En el terreno creativo, algunos artistas utilizan la hipnosis como método para encontrar la inspiración. Tal es el caso de muchos bailarines cuyas coreografías exigen una preparación, concentración y coordinación rigurosas.
Amador Cernuda señala que la hipnosis puede alargar, acortar, parar o provocar en un momento dado la menstruación, y cuenta el caso de una escritora estadounidense cuya inspiración adquiría su punto álgido precisamente en los días en los que le bajaba el periodo. Esta escritora -cuenta Cernuda- fue al psicólogo para que le alargara la menstruación al máximo y poder sacar así mejor provecho a sus escritos.
El Centro de Estudios Superiores de Terapia Regresiva explica que mediante la regresión “podemos encontrar y revivenciar de alguna manera los orígenes de las raíces
enfermizas, que son la causa de nuestros problemas”.
Con respecto a ésto, Horacio Ruiz explica cómo se forman las fobias: por ejemplo, un niño, en un momento de su vida, ve una araña y, ante esa imagen (estímulo), el cerebro elabora en milésimas de segundo una respuesta (en este caso temor). Así, cada vez que la persona reciba un estímulo semejante (vea una araña) su cerebro llevará a cabo la misma respuesta (temor, miedo), generándose una fobia. Sabiendo ésto y conociendo la terapia de la regresión podemos solucionar las fobias y los traumas que tengamos retrocediendo en el tiempo para corregir el error en el momento en el que se produjo.
Brian Weiss dice que la raíz de los traumas puede encontrarse “en el útero materno durante la gestación, en la infancia, en la adolescencia o hasta en una vida pasada”. Sostiene también que el paciente, al revivir un hecho traumático, no tiene por qué pasarlo mal: “Se puede tener a una persona bajo hipnosis reviviendo la situación dramática pero hacer que lo vea desde la distancia, sin que sienta el drama en su cuerpo, sin experimentar pánico o sufrir emocionalmente”.
Llama la atención el hecho de que cuando a un paciente hipnotizado se le pide que retroceda hasta un punto concreto de su vida, suele situarse en un momento traumático para él, pudiendo haber escogido otro más feliz. Ricard Bru explica ésto diciendo que “los recuerdos que nos dejan más huella acostumbran a ser esos sucesos donde hemos sufrido”, y “lo que busca el cerebro es desahogarse (...), sacar esa tensión”, por lo que va a ese momento tan traumático para poder sacarla.
Ramos Perera descubrió mediante sus prácticas que podían sugestionar a una persona para que se incorporara en cualquier individuo histórico y poder sacar información de él “que no estaba en los libros de historia”, señala Perera, con lo que la hipnosis también puede ser utilizada como método para conocer la historia.
La hipnosis no es peligrosa
Todos los hipnólogos coinciden en señalar que la hipnosis no es peligrosa siempre que sea realizada por una persona cualificada para ello. De Zor afirma que “nadie puede quedarse eternamente dormido si el hipnotizador le abandonase”, sino que “pasaríamos del sueño hipnótico a un sueño natural y despertaríamos normalmente”. No obstante, de Zor señala que en el caso de que el sujeto padeciera epilepsia o esquizofrenia, la hipnosis sí podría traer malas consecuencias, tales como “una crisis epiléptica” para los epilépticos o un empeoramiento de su enfermedad a los esquizofrénicos (sumado al hecho de que a éstos es más difícil hipnotizarles).
El psiquiatra José Miguel Gaona explica que la hipnosis en absoluto es peligrosa porque, al ser un proceso de autosugestión, los límites no los pone el hipnotizador, sino el hipnotizado, por lo que nunca va a hacer nada que vaya contra su voluntad o contra su moral.
El hipnólogo Horacio Ruiz dice que durante el proceso hipnótico no se viola la voluntad del sujeto, por lo que éste puede estar tranquilo. En todo caso, mientras el sujeto estuviera hipnotizado, éste experimentaría -según Horacio Ruiz- una sensación similar a la que se tiene cuando se “llevan dos copas de más”, que uno se desinhibe y hace cosas que no haría en estado normal, como por ejemplo contar chistes o reírse sin motivo, pero sin sobrepasar la raya que separa lo que uno considera moral de lo que uno considera inmoral.

La hipnosis en la actualidad
En el campo de la hipnosis moderna, uno de los nombres más notables es el del norteamericano Milton Hyland Erickson (1902-1980), quien creó y desarrolló en su Escuela de Palo Alto lo que hoy se conoce como “Hipnosis Ericksoniana” o “Método Milton”. Erickson sostenía que tenemos una idea propia, un metamodelo del mundo en el que vivimos, que contrasta con la idea del mundo que realmente existe. Ante esto, lo que hacemos las personas es “acomodar” la idea real del mundo a la de nuestro metamodelo con nuestro propio lenguaje. Erickson también decía que no existen comportamientos malos, porque al fin y al cabo todos se producen en un contexto determinado. Por ello, Erickson afirma que es el individuo quien tiene las respuestas a sus preguntas, y dispone de todos los métodos para conseguirlas. El “Método Milton” busca introducirse en la idea del mundo del hipnotizado para, a través de su lenguaje, poder hacerle ver los métodos de que dispone para encontrar las respuestas a sus preguntas y las soluciones a sus problemas. Su técnica consistía en hablar a los pacientes con metáforas para crear un estado de confusión en ellos, producirles una sugestión indirecta, e inducirles emociones con las que curar sus traumas y fobias.
En honor a Erickson, se ha llamado “Modelo Milton” a la práctica de utilizar el lenguaje para producir estados de trance en un paciente. Ricardo Ros afirma que “se puede entender el Modelo Milton como lo contrario al metamodelo. Mientras el metamodelo trata de hacer especificar al cliente y llegar (...) a niveles de detalle muy precisos, el Modelo Milton busca subir hacia (...) niveles cada vez menos específicos”.
Milton H. Erickson quitó a la hipnosis “ese rol de espectáculo circense” y la repuso como “un eficaz método terapéutico”, afirma Carlos Scardulla. Dice que, a diferencia de otros hipnólogos anteriores, Erickson “modifica la actitud del paciente” y “comienza a darle tareas”, le propone “que trate de ver cosas que contribuyan a su curación” y le enseña “a auto-hipnotizarse y continuar la terapia en su casa”. Otro nombre a tener en cuenta cuando hablamos de hipnosis moderna es el ya citado Brian Weiss, famoso por sus terapias regresivas.
Conclusión
Lo cierto es que antes de hacer este trabajo creía que sabía lo que era la hipnosis, tenía una idea sobre lo que hacía un hipnólogo con una persona hipnotizada. La cuestión es que esa “idea” que yo tenía era precisamente éso: una idea que, además, estaba equivocada.
¿Y a qué se debía ésto?, ¿Por qué tenía una idea equivocada de “hipnosis”? Pues a la simple y llana razón de que la única información que me había llegado sobre ella era a través de espectáculos televisivos, películas o series de dibujos animados, donde se contempla la hipnosis como una especie de método de dominación de una persona, y donde parece que cuando una persona está hipnotizada se convierte en una especie de robot o zombi al servicio de la persona que la ha hipnotizado. Recuerdo vagamente algunos diálogos e imágenes de algunas de esas series y películas en las que cuando “El malo” “hipnotizaba” a “El bueno” parecía que todo estaba perdido y ya no quedaba nada por hacer. A “El bueno” le aparecían unas espirales en los ojos y, como si fuera un loro aburrido, repetía lo que le decía “El malo”, ¡no podía estar peor la cosa!
Pero bueno, he de decir que el haber hecho este trabajo me ha ayudado a contemplar la hipnosis como realmente hay que contemplarla, como algo más natural y con aplicaciones mucho más bondadosas (y útiles) que las que se ven en las películas, algo que “no es nada del otro mundo” -como comúnmente se dice- y que no es de temer, porque no nos van a hipnotizar si no queremos y, en caso de haber permitido nosotros ser hipnotizados, no vamos a hacer nada que no queramos hacer o que no haríamos en un estado normal de conciencia. Podemos estar tranquilos.

Fuentes consultadas
-Páginas web
http://rae.es/
http://www.hispamap.net/hipnosis_espectaculo.htm
http://www.hipnosisclinica.biz/
http://www.hipnosisclinica.biz/hipnosis_relajacion.html
http://www.deeptrancenow.com/hipnosis_historia.htm
http://www.pnlnet.com/z/queeshipn.htm
http://www.ricardoros.com/
http://www.psiquiatria24x7.com/bgdisplay.jhtml?itemname=history
http://www.terapiaregresiva.com/faq.asp
http://www.dsalud.com/numero43_1.htm

-Documentos audiovisuales
El otro lado de la realidad. Hipnosis (programa nº 23). Director y presentador: Javier Sierra. Telemadrid, 2004.
La otra realidad. Hipnosis (programa nº 15). Director y presentador: Fernando Jiménez del Oso.

1 comentario:

Earthly dijo...

Hola. Estaba un poco harta de pasar fichas a limpio y me he vuelto a pasar por aquí a ver si me despejo un poco :p

A ver, a grandes rasgos el trabajo está muy bien, sólo que creo que te has pasado por alto un punto importante, aunque al final haces una breve mención. Se trata del tema de la "autohipnosis" (hipnotizarte a ti mismo, obviamente)como medio para "darte órdenes a ti mismo" y estimular un sinfín de aspectos como la memoria, la concentración, la resistencia física y mental, la modificación de la conducta, la superación de miedos, fobias o malos hábitos...Es curioso que la hipnosis se utilice dese hace muchos años ya en las grandes empresas de Japón y de Estados Unidos como medio para sobrellevar el estrés, además.

Creo que tampoco has hablado mucho sobre las distintas teorías de la hipnosis (Mesmer incluso decía que se podían magnetizar toda clase de objetos, incluídos el agua, los árboles, los animales...)Incluso el señor Pavlov estuvo ahí experimentando con la hipnosis...

Y bueno, creo que ha quedado claro que aunque alguien esté hipnotizado nunca haría nada que no hiciera en estado "lúcido". En general los niños y las personas mayores son más difíciles de hipnotizar, porque les cuesta más relajarse. También es frecuente que el estado hipnótico potencie la percepción extra-sensorial en personas en las que ya es INNATA.

Creo que no me dejo nada en el tintero, te recomiendo que si lo encuentras te leas el libro "La magia del hipnotismo" del Profesor D'Arbo, que fue con el que yo aprendí a hipnotizar, aunque recalco el "si lo encuentras" porque tiene ya sus años, que son bastantes, jajajaja.

Earthly.