domingo, 9 de noviembre de 2008

PLAN BOLONIA. ASÍ LO ENTIENDO YO.

A continuación, expongo un pequeño (por qué no llamarlo así) trabajo sobre el Plan Bolonia. No pretende ser algo objetivo al 100%, ni pretendo haber descubierto la pólvora al haberlo escrito. Simplemente es mi visión de todo eso que se nos viene encima a los estudiantes y que se ha dado en llamar Proceso de Bolonia, la visión de un estudiante cualquiera, que ha recibido panfletos, que ha charlado con gente, que ha asistido a asambleas, que ha acudido a charlas y algún debate con el rector. En definitiva, este trabajo es el trabajo de alguien que podrías ser tú mismo, de alguien que se ha intentado informar sobre el Plan Bolonia como buenamente ha podido, y estas son las ideas que he sacado en conclusión. Así entiendo yo lo que se nos viene encima:

INTRODUCCIÓN. PLAN BOLONIA. ¿DEMOCRÁTICO?
Lo primero que hay que decir del Plan Bolonia y todo ese proceso encaminado a la convergencia con Europa para iniciar el Espacio Europeo de Educación Superior es que brilla por su falta de democracia. ¿Te han preguntado qué te parece? ¿Te han pedido tu opinión? Lo que es más importante ¿te han informado? Estoy cansado de ver gente que cuando le hablas de Bolonia te suelta eso de “no, bueno, es que no estoy muy informado”. ¡Diablos, claro que no estás informado, como que ninguna de todas esas personas que pretenden imponer ese nuevo modelo de Universidad se ha molestado en informarte! Si ni siquiera se han molestado en informarnos, cómo vamos a esperar que se nos pregunte qué opinamos. Lo dicho, este proceso empieza mal desde el principio, desde el momento en que se implanta a espaldas de toda la comunidad universitaria.

El Proceso de Bolonia se inicia en teoría para “modernizar” la universidad, para mejorar la “movilidad” de los estudiantes a lo largo de Europa. Se nos presenta la idea de una universidad del futuro, tecnológica, una revolución del conocimiento. Ante esto nadie puede oponerse, ¿quién no quiere una universidad así?, ¿quién no quiere poder estudiar en el extranjero con toda una serie de facilidades? Bolonia parece lo que todos estábamos esperando. Muy bien, si lo que se pretende es converger con Europa y modernizar la universidad, es de suponer que bastará con establecer un sistema de convalidación de títulos a nivel europeo, una multiplicación de las becas Erasmus y una mayor financiación de la universidad, nada más. No parece un proceso muy difícil, sino todo lo contrario. ¿Pero nos hemos encontrado con esto? No, con esto precisamente no nos hemos encontrado, sino con algo que se antoja bastante más complejo:

GRADOS Y POSTGRADOS.
Para empezar, las diplomaturas y las licenciaturas tal y como las conocemos hoy van a desaparecer. Los planes de estudios ya no van a estar divididos en diplomaturas y licenciaturas, sino en grado, postgrado (o máster) y doctorado (este sistema, por lo que tengo entendido, no va a afectar a todas las carreras por igual, lo que no quiere decir que estas carreras sean inmunes al Plan Bolonia y éste no las vaya a afectar en nada, como se ha insinuado).
En un grado habrá cuatro años de estudios de una carrera determinada:

- El primer año se presenta como una “formación general” para el alumnado, nada de empezar ya en serio a estudiar la carrera que el alumno haya escogido. Es algo así como un tercero de bachillerato, para entendernos. Debe ser que los estudiantes (víctimas de la LOGSE) no llegan totalmente preparados a la universidad desde el instituto, y es necesario hacerles cursar este tercero de bachillerato en la facultad. Vemos pues, que el problema que viene del instituto se soluciona en la universidad. ¿No sería más lógico resolver el problema en el mismo sitio en que éste se produce, esto es, en el instituto? No señor, los artífices del Plan Bolonia han decidido que es necesario trasladar la mierda del instituto a la universidad, para manchar más si cabe el sistema educativo.

- El cuarto año de grado se presenta como un año de prácticas no remuneradas en empresas privadas. Es decir, los alumnos de cuarto de grado no van a ser más que mano de obra gratis para los empresarios, así de claro. Y esto plantea un problema en el que creo que no se ha incidido lo suficiente. Desarrollemos nuestra empatía y pongámonos en el lugar del empresario: tenemos una empresa a la que cada año vienen a TRABAJAR estudiantes en prácticas a los que no es necesario pagar. ¿Es que acaso se nos va a pasar por la cabeza contratar a alguien y hacerle fijo? No, ¿para qué?, si cada año tengo mano de obra nueva y gratis. Volvamos a ponernos en el lugar que nos corresponde, el de los estudiantes: ¿quién nos va a contratar?

- Quedan, pues, dos años (segundo y tercero) para estudiar y adquirir los conocimientos característicos de la carrera que hayamos escogido. Es decir, en dos años tenemos que estudiar lo que ahora estudiamos en cinco. ¿Este apelotonamiento de conocimientos de cinco años en dos en qué se traduce? Se traduce en que, si hasta ahora teníamos créditos equivalentes a 10 horas lectivas, ahora tendremos créditos de entre 25 y 30 horas (los llamados créditos ECTS), y se traduce también en que para sacar la carrera adelante, un estudiante deberá dedicarle a sus estudios un total de 35-40 horas semanales. Esto es una jornada laboral en toda regla. Habrá quien pueda ejercerla sin ningún problema, ya que no trabaja y podrá dedicarle entre 7 y 8 horas diarias a estudiar su carrera (que ya es bastante), ¿pero y la gente que actualmente está trabajando para pagarse los estudios? Le será incompatible una cosa con la otra, y tendrá que elegir entre trabajar o estudiar. Precisamente por dejar de trabajar, no podrán pagarse los estudios, y no podrán hacer una carrera universitaria. Vemos entonces que este sistema de créditos ECTS perjudica a las personas con rentas más bajas. Uno de estos dos años restantes, además, se recomienda que sea cursado en el extranjero, para lo que sería necesario un aumento de las becas Erasmus, pero no es precisamente con esto con lo que nos encontramos, sino más bien con otro tipo de becas:

BECAS-PRÉSTAMO.
Entran en juego las Becas-Préstamo, que no son más que préstamos bancarios a devolver con intereses. Es algo así como una hipoteca, tú pides dinero al banco para cursar tus estudios y luego se lo devuelves con intereses. Así, ellos ganan dinero gracias a que tú estés estudiando. Estudiar se convierte así en una inversión que tienen que hacer las familias, igual que con el coche o la casa. A pesar de todo, nos dicen que la universidad y el conocimiento no se están mercantilizando, ¡no qué va!

PLAN BOLONIA. CÓMO SERÁN LAS CLASES.
Por si todo esto fuera poco, sólo una pequeña parte de los créditos que va a tener cada carrera van a corresponder a clases impartidas por un profesor que ENSEÑE a los alumnos. El resto de créditos será completado con trabajos en grupo para fomentar la capacidad de trabajar en equipo, seminarios, y también trabajos individuales. Lo que se pretende es que el alumno sea constante, flexible, y que parte del trabajo corra por su cuenta. A día de hoy, tal y como están estructurados los grupos en las facultades, esto es simplemente imposible. Se necesitarían grupos más pequeños, para que el profesor pueda tener un contacto más directo con sus alumnos, pero esto también requeriría un mayor gasto de dinero. ¿Y se ha realizado este gasto de dinero? Pues no es precisamente esto lo que se ha hecho, no señor, sino todo lo contrario. La Comunidad de Madrid ha recortado en un 30% el presupuesto de la universidad pública, por lo que esto del aprendizaje en el que el profesor y el alumno estén más cercanos gracias a los grupos más pequeños (que ya de por sí era difícil, pues precisaba de un aumento en el gasto público para la universidad que no tenía pinta de aparecer por ninguna parte) se hace completamente impensable. Con este nuevo modelo es prácticamente imposible formar a nadie, al menos en la universidad pública. Pero es que es precisamente eso lo que se pretende: no formar a nadie.
El grado de cuatro años lo único que pretende de cara a la formación del alumno es una “formación general” (Art. 9.1. del Real Decreto 1393/2007 de Grado y Postgrado), una “adquisición de competencias, destrezas y habilidades”, nada de profundizar en la materia y generar conocimiento en los alumnos. Tanto es así que, de hecho, si actualmente siendo licenciado en Derecho uno puede ejercer de abogado, no ocurrirá igual con aquél que se gradúe en Derecho, que se le imposibilitará de desarrollar esta profesión, siendo imprescindible cursar un postgrado o máster. Y ocurre que estos postgrados no son precisamente baratos, llegando incluso a alcanzar precios de entre tres y seis veces superiores a los de las actuales carreras universitarias, y de casi tres veces el de los grados. ¿Cómo los pago? Muy sencillo, recurriríamos a las Becas-Préstamo, de las cuales ya hemos hablado.

EL CAP Y EL NUEVO MÁSTER.
El Proceso de Bolonia viene acompañado de un aspecto importante sobre todo para las carreras de letras, de mero contenido teórico, como Filosofía y las filologías. Es la sustitución del CAP (Certificado de Actitud Pedagógica) por un Máster en Formación del Profesorado. Si el CAP antes costaba entre 150 y 200 €, el nuevo máster costaría entre 1.500 y 2.500 € (precio de postgrado), calderilla vaya. Si antes el CAP se constituía de entre 10 y 30 créditos (unos tres días), el nuevo máster sería de 60 créditos ECTS, los de 25-30 horas (un curso completo). Antes, para hacer el CAP, bastaba con estar licenciado, mientras que con el nuevo máster serán necesarios dos nuevos requisitos:
- Por un lado, habrá que tener un título o hacer una prueba de tu materia.
- Además será necesario un Certificado de nivel B1 de una lengua extranjera moderna, certificado que, por supuesto, será necesario pagar y hacer un examen para adquirirlo.
¿En qué consistía el CAP? El CAP consistía en un breve curso de pedagogía en el que estudiar por cuenta propia ciertas unidades didácticas y examinarse de ellas, ir a unos pocos seminarios (o ninguno, si no era presencial), y hacer unas cien horas de prácticas. Además, le permitía a uno hacer el doctorado a la vez que preparaba la oposición para la enseñanza secundaria.
¿Y en qué consiste el nuevo máster? Lo conforman tres bloques:
Genérico (12-16 créditos). Estrictamente psicopedagógico, por ejemplo, “comprender las motivaciones y el desarrollo de la personalidad de los alumnos”. Esto es muy necesario si quieres ser profesor de historia, ¡me lo vas a comparar con enseñar la caída del Imperio Romano, no hay color!
Específico (24-30 créditos). Psicopedagogía aplicada a la materia, por ejemplo, “fomentar un clima que facilite el aprendizaje”, “integrar la formación en comunicación audiovisual y multimedia”. Por supuesto, un profesor de matemáticas es preferible que sepa usar un Powerpoint antes que enseñar a resolver ecuaciones de segundo grado.
Practicum (16-24 créditos). Prácticas no remuneradas en institutos, que incluirá un trabajo de fin de master, consistente en una memoria de las prácticas realizadas.

Este nuevo máster no le permite a uno, además, hacer el doctorado y preparar la oposición al mismo tiempo.
El nuevo máster no va a producir buenos matemáticos o buenos filósofos que enseñen a los alumnos. Va encaminado a enseñar sólo pedagogía, nada de contenidos teóricos. Serán profesores que sepan explicar muy bien, sí, pero que no tendrán nada que explicar, porque este nuevo máster no les habrá proporcionado nuevos conocimientos (y podemos imaginarnos cuál sería el resultado si los pocos “conocimientos” que tienen han sido adquiridos a partir de un grado de cuatro años como los que se pretenden implantar). Ya no habrá filósofos enseñando filosofía, sino que habrá profesores de filosofía; y ya no habrá matemáticos enseñando matemáticas, sino que habrá profesores de matemáticas. El conocimiento y el saber, por lo tanto, están condenados a desaparecer y a convertirse en un profesor-colega que no tendrá ni puta idea de nada pero que se llevará muy bien con los alumnos y “conectará” muy bien con ellos. Olé. Este es uno de los aspectos más tenebrosos de esta nueva reforma educativa, porque no sólo condena a la enseñanza superior, sino también a la secundaria y al bachillerato. ¿Nos imaginamos una sociedad educada con este nuevo modelo de profesor-colega sin nada que enseñar? Yo no me lo quiero imaginar, pero creo que no voy a tardar en verlo. Dependerá de todos nosotros el parar esto o no, claro.

LAS EMPRESAS ENTRAN EN JUEGO.
Hasta aquí hemos hablado de flexibilidad y movilidad del estudiantado, de tener una jornada de 40 horas semanales para poder sacarte una carrera, de desarrollar la capacidad para trabajar en equipo. ¿A qué nos recuerdan todos estos conceptos? ¿A una universidad? En absoluto, para nada nos recuerdan a una universidad, sino que más bien nos recuerdan a una empresa. Y es que es aquí donde empieza lo verdaderamente grave, y donde Bolonia enseña su parte menos carismática.

Los nuevos planes de estudio no son en absoluto un chollo para la universidad y el conocimiento. Empezamos a meternos en el lenguaje esencialmente empresarial. Todos los planes de estudios que se desarrollarán a partir de ahora serán evaluados por la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA) atendiendo a criterios mercantiles y de rentabilidad. Para que un plan de estudios salga adelante ha de ser competitivo, si no, ya puede irse olvidando de seguir así, y tendrá que cambiarse o, sencillamente, desaparecer. Es precisamente aquí donde más se teme por las filologías y demás, porque ¿en qué es competitiva la filología eslava, la antropología o la metafísica?
Los programas de investigación en las universidades estarán supeditados a una evaluación que incluye fuentes de financiación externa, es decir, privada. Para que un programa de investigación salga adelante y pueda ser apoyado por el Estado con dinero público, ha de contar con la financiación de una empresa privada, algo así como una especie de apadrinamiento de un proyecto por parte de una empresa privada. Por ejemplo, Pfizer con un proyecto de investigación en medicina, o Ferrovial con uno en construcción, o Microsoft con uno en informática. Si no cuentas con ese “apadrinamiento” de la empresa privada, ya puedes irte olvidando de que alguien te financie tu investigación en absoluto. Así que ya sabes, búscate una empresa que quiera apadrinar tu investigación sobre los conceptos de noúmeno y fenómeno en Kant. ¿Qué ocurre? Que sólo aquellos proyectos de investigación que tengan en sí un interés para las empresas serán los que salgan adelante, ya que serán los únicos apadrinados por éstas. Las carreras que no sean rentables, las que no sean competitivas, las que tengan como objeto la simple reflexión y divulgación del conocimiento, están condenadas a desaparecer. Según el informe económico del Comité de Coordinación Universitario, las tasas de ineficiencia son, en Humanidades de un 37%, en Ciencias Sociales y Jurídicas de un 41,2%, en Ciencias Experimentales del 41,6%, en las Técnicas del 46,3%, y en Ciencias de la Salud del 25,6%. Podemos hacernos una idea, entonces, de lo que va a ocurrir con muchas carreras. Van a desaparecer, simple y llanamente. En definitiva, lo que se va a conseguir con toda esta reforma y “modernización” de la universidad es poner ésta al servicio de las empresas. Con dinero público se va a financiar los proyectos que interesen a las empresas, lo que para ellas está de puta madre, claro. Desarrollemos de nuevo nuestra empatía y pongámonos en el lugar de los empresarios cuyos proyectos vamos a pagar todos. Imaginémonos que queremos hacer un proyecto y el Estado y la universidad se ponen a nuestros pies para lo que nos haga falta: becarios, departamentos, infraestructura,… Da igual que ese proyecto en nada vaya a beneficiar a la propia sociedad que nos lo está financiando, o incluso que la vaya a perjudicar, nos lo van a pagar igual, y nos vamos a ahorrar un montón de dinero, porque ya nos lo pone el Estado. ¡Vamos, que Bolonia sale pero que muy rentable para determinadas personas!

PLAN BOLONIA. CUESTIÓN DE FONDO.
Y todo esto se hace en teoría para “modernizar” la universidad, para “converger” con Europa, para una mayor “movilidad” de los alumnos. ¿Y para eso era necesario montar todo este pifostio? Bastaba, como hemos dicho al principio, con homologar los títulos, multiplicar las becas Erasmus y aumentar la financiación, no era tan difícil, no era necesario poner en marcha toda esa maquinaria, ¿por qué se ha hecho entonces? Aquí llegamos a la cuestión de fondo. ¿Pretende Bolonia de verdad poner la universidad al servicio de la sociedad? No, no es precisamente al servicio de la sociedad donde se va a poner a la universidad, sino más bien al servicio de las empresas. Hemos visto cómo con dinero público se va a financiar proyectos privados, se está poniendo el conocimiento al servicio de los intereses privados, se está dando un auténtico Golpe de Estado en la universidad. Para enterarnos de lo que es Bolonia no tenemos que preguntarle a nuestros rectores, ni a nuestros decanos, ni a nuestros profesores. Ellos no tienen ni puta idea de lo que se les viene encima, o si la tienen no pueden hacer nada contra ello (bien porque salen beneficiados de todo esto, bien porque, como es costumbre en las democracias capitalistas, sencillamente no se puede hacer nada). Para enterarnos de qué es realmente Bolonia, hay que preguntarles a los que de verdad saben lo que es Bolonia, ¿y quién mejor que sus propios artífices para aclararnos las dudas?
Recomiendo echar un vistazo (yo reconozco que aún no me lo he leído entero, pero lo poco que he leído me ha puesto los pelos de punta) a este informe del Círculo de Empresarios: Una Universidad al servicio de la sociedad .
Esto es verdaderamente Bolonia, esto es lo que está en la trastienda, tras la cortina, esa es la esencia de Bolonia, y no la que nos pintan los rectores de una Universidad que “estimula el conocimiento y el aprendizaje” y no sé cuántas pantomimas más.
Se pretende la flexibilidad del estudiantado, de los futuros precarios, de convertir la universidad en una fábrica de mano de obra. El mercado no está para bromas, que los estudiantes salen demasiado bien formados, que para ser becarios en una empresa, con que tengan las “competencias, destrezas y habilidades” requeridas tiran p´adelante. Que eso del saber por el saber se ha acabado, que no queremos mano de obra lista, inteligente, formada y culta; sino barata, flexible y que no se le ocurra que puede protestar cuando está disconforme con algo. Y que eso de la democracia y el derecho a elegir está muy bien, pero que vamos con prisa, y el mercado no está para andarse con chorradas de democracia y demás, así que lo aplicamos sí o sí, sin consultar. Toma ya.

Esto es lo que realmente significa Bolonia, y en Grecia y en Valencia ya se han dado cuenta. No nos dejemos llevar por aquellos que dicen que esto ya está aplicado y que no hay nada que hacer. No es cierto, Grecia lo paró, y Valencia está ahora en plena lucha. Se trata de defender lo que es nuestro, no podemos aceptar que nos lo van a quitar y ya está, no podemos resignarnos y aceptar que no hay nada que hacer. Bueno, en verdad no es que nos vayan a quitar la Universidad, sino algo peor, la van a poner a su servicio, que es algo mucho más rentable. Es una cuestión de dignidad, de poder seguir mirándonos al espejo y no sentir vergüenza de nosotros mismos porque nos están robando la esencia de la universidad y no estamos haciendo nada, es cuestión de que sepan que estamos aquí. Ya dediqué un artículo a los apolíticos indiferentes a Bolonia. Desde estas líneas animo a todo estudiante a que se informe, a que acuda a las asambleas de su facultad, a charlas, a manifestaciones y movilizaciones, que se ocupen facultades, que no se pase del tema, que es algo muy serio lo que nos estamos jugando. Hay cantidad de blogs y webs informando sobre lo que significa realmente Bolonia, visítense, que la gente se informe. En fin, no quiero ser apocalíptico, pero está en juego una de las bases de la civilización: la educación. Que cada uno actúe como crea que tiene que actuar.

4 comentarios:

juan carlos dijo...

hola!
soy de valencia, he leido tu texto y me parece muy interesante y me va a venir genial para un trabajo k stamos haciendo en grupo sobre el plan bolonia.
y es que mañana tenemos una entrevista con la responsable del progama erasmus de la facultad, y me gustaría preguntarle acerca de la movilidad erasmus.

y otra llamada de atencion... que pasará con el cuarto año (que tu comentas k es de practicas) para carreras como la mia, k soy de bellas artes. van a hacer k sean ilustradores, o diseñadores, o restauradores... pero y el artista?? como nos kieren encauzar directamente a la docencia o la empresa? si nos metemos en esta carrera para continuar y reforzar nuestro arte??!?!?

un saludo y muxas gracias x tu texto

Dalia dijo...

Buenas!
Muy interesante el artículo.
El año pasado dejé la carrera que estaba haciendo para empezar a hacer otra el curso que viene...pero empiezo a preguntarme si hice bien....
me has aclarado muchas dudas en serio...
y yo también animo a los estudiantes a seguir luchando!!

jadendelazaro dijo...

una vergüenza vamos... (te recomiendo pongas el fondo en blanco y el texto en negro xd, al contrario, que al rato cansa). Por lo demas, increible aporte.

Profesora Indignada dijo...

Es absurdo lo que dices del CAP. El problema que tiene actualmente la secundaria es que, como tu bien dices, tenemos gente q sabe mucho de su materia, pero no tiene ni puñetera idea de como enseñar. Enseñar no es "conectar con los alumnos" como tú dices, sino saber cosas básicas de pedagogía o de didáctica que, actualmente, los profesores de secundaria se pasan por el aro. Si hubieras investigado un poco sabrías que eso del CAP, es cosa de la LOGES (te suena la expresion: "hijos de la LOGSE"? A mis hijos se lo dicen sus profesores para "insultarlos"). Antes de la bendita LOGSE, los que daban esos niveles eran LICENCIADOS en PEDAGOGIA. Es decir, la carrera de Magisterio en 5 años, siendo los dos últimos, la especialización en tu/s asignaturas. Comparamos a los "hijos de la LOGSE" con alumnos anteriores? Tal vez ganen por goleada los anteriores... Es facil ver lo malo de las cosas, y no lo positivo, y sinceramente, pese a q el nuevo CAP no es perfecto, y como bien dices, le falta parte teorica de la asignatura, ya era hora de que no fuera un paseo de 3 meses, q no hiciera falta ni ir a clase para sacarselo, y q cualquier erudito en la materia se pensara q por mucho saber, va a saber explicarlo.